Desde Alemania a Zarza de Granadilla
Hace casi 20 años, en el año 2008, Marcos Rubio viajó al sur de Alemania a un pequeño pueblo llamado Freising, para estudiar una variedad de cebada de invierno que se empleaba en la fabricación de cerveza. Allí tuvo la ocasión de conocer de primera mano el proceso de elaboración de cerveza visitando la fábrica de cerveza más antigua del mundo ubicada en el mismo pueblo.



Tras regresar de Alemania contactó con Alfonso Vallejo, primo hermano y co-fundador de la fábrica de cerveza Cerex para realizar pruebas caseras en la cocina de casa con botellas recicladas de los bares e investigar mediante los escasos libros que había allá por el año 2009 el arte de la elaboración de cerveza con sus distintas recetas y modalidades.
Para construir los equipos de forma casera se ayudaron de los amigos en una vieja cochera, y para financiar el proyecto pidieron ayuda a la familia.



Así empezaron Alfonso Vallejo y Marcos Rubio, que arrancaron el proyecto en Junio de 2013 en un pequeño antiguo asador de pollos reconvertido en fábrica de cerveza, repartiendo con la antigua furgoneta C-15 de su abuelo que sacaban del viejo corral. Al principio acudían a mercadillos para ir vendiendo la cerveza.



A día de hoy Cerveza Cerex se ha consolidado como la principal marca de cerveza extremeña en la Comunidad Autónoma, además posicionada en casi todo el territorio nacional y algunos países del extranjero.
Los numerosos premios recibidos avalan la calidad de los productos, el reconocimiento al esfuerzo y toda una vida dedicada a la innovación.
Alfonso y Marcos siguen investigando distintas calidades de madera en talleres artesanos y recetas de bebidas destiladas que quedaron olvidadas a través de antiguos manuscritos del Siglo XIX.



No queríamos hacer «una cerveza más». Queríamos embotellar nuestra tierra. Por eso nos atrevimos con ingredientes que nadie había usado antes: la bellota, la castaña, la cereza…
Nos dijeron que estábamos locos. Hoy, nuestras cervezas se brindan en medio mundo y acumulan premios internacionales. Pero nuestro mayor orgullo sigue siendo el mismo: que abras una Cerex y sientas el cariño con el que ha sido elaborada.